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01/07/2019
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Autoclave pieza del mes de julio en el museo etnográfico "Agustín Aparicio Cerrato"

 Desde los inicios de la humanidad, el hombre ha tenido conocimiento de la existencia de gérmenes patógenos, y ha intentado eliminarlos en todos los aspectos relacionados con la preparación y conservación de los alimentos, puesto que rápidamente se comprobó que eran causa de muchas enfermedades.

Las investigaciones del químico y bacteriólogo francés Louis Pasteur y sus predecesores permitieron establecer prácticas de asepsia (conjunto de procedimientos científicos encaminados a preservar de gérmenes infecciosos el organismo, aplicados principalmente a la esterilización de material quirúrgico). El médico, profesor universitario y cirujano británico Joseph Lister publicó en 1867 sus "Principios de antisepsia en la práctica de la cirugía", iniciando la aseptización del instrumental, de las manos de los cirujanos y ayudantes y de la ropa quirúrgica. La antisepsia comprende el conjunto de acciones encaminadas a combatir o prevenir los padecimientos infecciosos destruyendo los microbios que los causan.

Gracias al descubrimiento de los antisépticos en 1865 y a la modificación de las prácticas en cirugía, Lister contribuyó a reducir en gran medida, del 45% al 9%, el número de muertes por infecciones contraídas en el quirófano después de que los pacientes fueran sometidos a intervenciones quirúrgicas.

La relación entre microorganismos e infección se establece hacia 1878. Y en 1879 se fabricó el primer autoclave. Un autoclave es un dispositivo que sirve para esterilizar el material médico o del laboratorio, utilizando vapor de agua a alta presión y temperatura. El uso de un autoclave inactiva los virus y bacterias, aunque se sabe que algunos microorganismos, como los priones, pueden soportar las temperaturas del autoclave. Un autoclave está constituido básicamente por una cámara rígida y hermética que incluye una puerta con dispositivos de seguridad para poder introducir los objetos a esterilizar, controlando la presión y la temperatura del interior. Tiene, además, la ventaja de producir una subida rápida de la temperatura en cortos períodos de tiempo de esterilización y de no dejar residuos tóxicos en el material.

Los ciclos más habituales que los fabricantes incorporan a los autoclaves son:

a) Ciclo de 105º para la desinfección de líquidos y objetos delicados. Por debajo de los 120º sólo se puede hablar de desinfección, nunca de esterilización.

b) Ciclo de 120º para la esterilización general de instrumentos, guantes y tejidos clínicos.

c) Ciclo de 134ª para esterilizar el material quirúrgico o con riesgo.

d)Ciclo de 143º o ciclo rápido para esterilizar instrumentos que se van a usar inmediatamente.

Hoy en día, el sistema del autoclave es de aplicación estricta en los procesos de limpieza, desinfección y esterilización porque ofrece seguridad a pacientes y a trabajadores de la salud, resultando indispensable para controlar adecuadamente las infecciones intrahospitalarias.

 

El autoclave seleccionado como pieza de este mes de julio de 2019 está catalogado con el número de expediente 057/03, data de mediados del siglo XX y fue donado a este museo por la gerencia del Hospital de San Antonio de Don Benito, a quien este ayuntamiento expresa su agradecimiento.

 

 

 

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